Un cuento de terror y misterio
LA SOMBRA DE LA VELA Allí donde se abrazan los vientos, aquellos furiosos y también los suaves, bajo la luna llena de una noche fría de febrero, no se veía a nadie por el sendero de las afueras del pueblo. Sus habitantes se habían quedado acurrucados al lado de las chimeneas. Brillaba mojado por la tormenta solo el viejo techo de la villa al final de todo, que parecía abandonada. Únicamente la sombra de la tenue llama de una vela que se movía intermitentemente tras las cortinas revelaba la existencia de su peculiar poblador, el viejo soltero Francesco Malvagi. En la oscuridad de su caserón, los truenos resaltaban bestiales e infundiendo aquel miedo que te hace temblar. El frío penetraba doloroso en los huesos del habitante y le hacía acelerar sus pasos, que dejaban marcas de barro por el suelo. Acababa de resguardar a sus cuatro perros que ahora le seguían fieles, asustados por la nocturna tormenta. Un gato maulló en el umbral externo del portal, pero nadie le abrió, y su presen...