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Mostrando las entradas etiquetadas como fantasía

Un relato de mi libro SUSPIROS DE HADAS. 14 historias de misterio y suspense

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LA LECHE  DE NÁYADE  En cada historia hay algún misterio que desentrañar, y esto depende de la percepción de cada uno para llegar a su final… Entre las rocas que poblaban aquella sigilosa ribera, se hallaba un bosque que hacía siglos nombraron El Bosque de los Desaparecidos. Por esas lejanas tierras, hacía poco se trasladó un tal Giuseppe Budassi, un carpintero de unos cuarenta años. Sus ojos de color verde se fusionaban con las melancólicas olas del río, cuando pronto por la mañana se asomaba por la ventana a contemplar a escondidas a Náyade. Nadie sabía el motivo de su llegada. No trajo nada, aparte de las herramientas y un viejo laúd del que ni siquiera salían sonidos. En su parte interior, se veía el retrato desgastado de una mujer, a quién el carpintero acariciaba antes de bajar al río a trabajar. Una pena inexplicable estaba escrita en el rostro de ese hombre de facciones varoniles. Por la aldea, corría el rumor que su mujer se había ahorcado. La jovencita N...

Los 100 mejores cuentos de Navidad: Anhelado por Nerea

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ANHELADO POR NEREA Aquella solitaria noche del 22 de diciembre, día de su cumpleaños, ella se fue al tenebroso bosque señalado en el sueño premonitorio como “el del duende que robaba los sueños”, en busca del suyo. Las temperaturas nocturnas rozaron los cuatro bajo cero, y la periodista temblaba de frío acurrucada en la bufanda. Durante el último mes, acomodada en el sofá con el portátil por la urgencia de los artículos pendientes por entregar, menospreció los potenciales peligros que podría haber en ese bosque, lejos de la aldea. “Odio estas fiestas en las que todos se juntan en la mesa... ¡Pero esta vez ganaré El Duende navideño!”, pensó frenéticamente cuando por la cabeza de nuevo se le pasó la entrega del premio de mejor narrador, que desde la editorial catalana organizaban cada fin de año. La Navidad no le atraía nada, todo lo contario. Desde que perdió a su padre por esas fechas, añoraba la chimenea y los regalos de aquella época y, sobre todo, a los duendes acerca de lo...

Un cuento mío auditado

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Te presento para escuchar mi relato El paraíso de la paloma ... Esta narración forma parte de la recopilación Historias que huelen a vinagre. 99 cuentos de Rossi VAS (Relatos cortos de misterio y terror, fantasía y drama) , disponible en Amazon,  donde puedes descargar GRATIS el libro entero con Kindle Unlimited o conseguirlo a un precio reducido. Haz click aquí para disfrutar de esta fascinante historia con un final inesperado auditada por RadioCut.fm, de Buenos Aires: https://ar.radiocut.fm/audiocut/el-paraiso-de-la-paloma-de-rossi-nik-vas/

Un cuento nostálgico

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LA PLUMA ILUMINADA DEL VIEJO GRUÑON Hacía tiempo que el viejo gruñón Ion se había acomodado entre las paredes, impregnadas de moho de su taller, y de allí no le sacaban ni el generoso sol en verano, ni mucho menos, las tormentas otoñales. Vivía en su “cueva”, como él mismo llamaba con cariño a ese espacio, donde, apasionado, reparaba plumas estilográficas. Despreocupado de las noticias mundiales y de las desgracias locales, que conmovían aquella población de gentes obtusas, Ion se encerraba para darle vida a esas frágiles herramientas, con cuya ayuda se habían relatado historias lindas y dramáticas y se habían firmado papeles o cerrado tratos. Se las traían coleccionistas, periodistas, escritores y todo tipo de aficionados a la escritura y a la lectura – personas completamente diferentes de las que tenía a su alrededor. Su labor era tan delicada y de sacrificio, que requería toda su atención. “Ya soy muy mayor para meterme en la vida ajena, Crescencio”, guiñaba con el ojo al...

Un cuento surrealista

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LAS FLORES NAVIDEÑAS DE PEPE Cada mañana se levantaba a las cinco y antes de comerse la ensaimada con un tazón de leche, empezaba a poner en orden el almacén de su hospitalaria floristería, que se hallaba en la esquina de la calle Mayor. Pepe ya era muy anciano para cuidar solo de su negocio, pero desconfiaba de la paciencia que alguien pudiera tener para este trabajo tan fino y caprichoso, así que declinó la generosa oferta de ayuda por parte de sus hijos. Y no le importaba hacerlo todo él mismo, desde la limpieza cotidiana hasta la misma venta, para él era cuestión de orgullo y deber cumplir con sus obligaciones hacia las flores. Su pasión por las plantas era algo realmente increíble. Las amaba, les cantaba y bailaba a su alrededor, incluso los domingos por la tarde, cuando bajaba la persiana de la tienda, cogía su anticuada armónica y tocaba, en su honor, la música más celestial de la cual era capaz. Después de haber perdido a su Marielena abatida por el Alzheimer, en el mundo ...

Un cuento de fantasía triste

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EL PARAÍSO DE LA PALOMA Los niños golpeaban a las desventuradas palomas riéndose en voz alta, con el índice estirado hacia el suelo, de donde la sangre surgía hacía los cielos como una fuente sin fondo. La sofocante placeta se disminuía aún más bajo las grises nubes que predicaban tormenta. Para ser las cinco de la tarde, era poco habitual el aire agobiante, en esa calle oprimida por las macetas de colores, con gruesas flores como lágrimas de una madre sin hijos. Las voces de los gamberros borboteaban nerviosas como teteras a presión, mezclándose con los inocentes gritos de los heridos pájaros. “¡Pobre, agoniza!”, pensó Stefan observando a una paloma herida de muerte. Él se había quedado como paralizado, fuera del vicioso círculo hecho por sus amigotes. El repentino puñetazo le partió el pensamiento, haciéndole caer de espaldas. Ni se puso a llorar, solo sintió un dolor sordo en la nuca y de repente vio una nube de luciérnagas alrededor. Oyó la voz del pelirrojo Eduard, com...

Un cuento fantástico

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POR UNA PATATA CRUDA Estaba mirando fijamente las agujas del reloj de la pared, pensando que hubiera sido divertido si pudiera volver atrás en el tiempo, para evitar la bronca. Había suspendido varias asignaturas, y no sabía cómo arreglarlo. Las notas estaban puestas,  y no le quedaba otra cosa que hacer que aceptar la discusión en casa. Encima, ¡era Navidad! Mientras le daba vueltas a todo eso, llamaron a la puerta. Entre el jaleo en el recibidor, escuchó la voz de su tío, y suspiró de alivio. “Menos mal”, pensó que con su visita la bronca se iba a aplazar. Por si acaso, escondió las notas. Ya había inventado la excusa para que no insistieran en que se sentara en la mesa festiva: calentó el termómetro en la llama de una vela, se comió una patata cruda y se quedó sin parpadear un rato largo, para que le lloraran los ojos. Después de haber preparado la falsa fiebre, se metió en la cama tapándose del todo. Cuando su madre le llamó, ya estaba tiritando. Ella miró el termómetro, sac...