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Un cuento nostálgico

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LA PLUMA ILUMINADA DEL VIEJO GRUÑON Hacía tiempo que el viejo gruñón Ion se había acomodado entre las paredes, impregnadas de moho de su taller, y de allí no le sacaban ni el generoso sol en verano, ni mucho menos, las tormentas otoñales. Vivía en su “cueva”, como él mismo llamaba con cariño a ese espacio, donde, apasionado, reparaba plumas estilográficas. Despreocupado de las noticias mundiales y de las desgracias locales, que conmovían aquella población de gentes obtusas, Ion se encerraba para darle vida a esas frágiles herramientas, con cuya ayuda se habían relatado historias lindas y dramáticas y se habían firmado papeles o cerrado tratos. Se las traían coleccionistas, periodistas, escritores y todo tipo de aficionados a la escritura y a la lectura – personas completamente diferentes de las que tenía a su alrededor. Su labor era tan delicada y de sacrificio, que requería toda su atención. “Ya soy muy mayor para meterme en la vida ajena, Crescencio”, guiñaba con el ojo al...

Un cuento dramático corto

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UNA MARIPOSA ATRAPADA Estaba escuchando la lluvia intentando no pensar en nada más que en esa tormenta que definitivamente marcaba el fin de la temporada. Hasta el veranillo, que vendría como para burlarse de él y de sus recuerdos veraniegos. Se alejó de la ventana y suspiró. Alquiló el estudio para complacerla, pero se ve que se equivocó. Volvió a poner el vinilo de Deep Purple que compraron juntos la semana pasada, en aquella tienda musical en la esquina de casa de Lia. Miraba la carátula y sintió el reciente dolor de esa separación tal vez argumentada por parte de ella, pero para él, incomprensible. Miró su frágil cara llena de llagas, en la foto de la mesita de noche donde ella dormía antes, y de repente le entraron ganas de romper el marco. Pero no lo hizo, francamente porque eso no le iba a aliviar el deseo de estar otra vez junto a ella. Se vistió de cualquier manera y salió angustiado a la calle. Sin paraguas y sin chaqueta, llevaba puestos solo los tejanos que ella le...

Un cuento surrealista

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LAS FLORES NAVIDEÑAS DE PEPE Cada mañana se levantaba a las cinco y antes de comerse la ensaimada con un tazón de leche, empezaba a poner en orden el almacén de su hospitalaria floristería, que se hallaba en la esquina de la calle Mayor. Pepe ya era muy anciano para cuidar solo de su negocio, pero desconfiaba de la paciencia que alguien pudiera tener para este trabajo tan fino y caprichoso, así que declinó la generosa oferta de ayuda por parte de sus hijos. Y no le importaba hacerlo todo él mismo, desde la limpieza cotidiana hasta la misma venta, para él era cuestión de orgullo y deber cumplir con sus obligaciones hacia las flores. Su pasión por las plantas era algo realmente increíble. Las amaba, les cantaba y bailaba a su alrededor, incluso los domingos por la tarde, cuando bajaba la persiana de la tienda, cogía su anticuada armónica y tocaba, en su honor, la música más celestial de la cual era capaz. Después de haber perdido a su Marielena abatida por el Alzheimer, en el mundo ...

Un cuento maravilloso

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EL BUHO DE ARCILLA La noche caía enigmática entre las sombras de los altos árboles empapados por la incesante lluvia, sobre el poblado apartado al noreste. Allí donde solo subían los pastores para llevar los rebaños a pastar en los montes, nadie más se atrevía a pisarlos. Hacía tres días seguidos que no paraba de llover. La fuerte tormenta había arrastrado  un río de alfombras de color delante de las casas, y ahora el camino hacia la carretera parecía un grueso tapiz asiático. El agua se colaba por los encogidos techos dándoles un triste matiz oscuro. El verano se iba, poco a poco, y su inseguridad de marcharse se percibía persistente, en su apasionante deseo de quedarse aquí, con las flores salvajes y las aromáticas hierbas. Quería estar un rato más entre los habitantes de esa aldea aislada en su taciturno paisaje. Oscurecía rápido. La noche avanzaba arrastrándose entre los porches de las casas detrás de cuyas pequeñas ventanas, llameaban las sombras de las velas....

Un cuento de miedo

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EL REFLEJO DEL FULAR Saltó la caja que estaba al lado de la mesita de noche, y, abatido del viaje, se fue a dormir. La cama era estrecha e incómoda, sin almohadas y con un colchón deformado y hundido, debajo del cual encontró horquillas, pinzas de pelo y un fular. En la inmobiliaria le pidieron disculpas por el desorden en el piso, escondiéndole la verdad de que la propietaria se había ahorcado repentinamente. A Fran no le quedaba otra cosa que acostumbrarse a las incomodidades lo antes posible, ya que no sabía cuánto tiempo iba a vivir allí. Miró las cajas todavía sin abrir que formaban un camino hacia el recibidor mal iluminado, y apagó la luz. Cansado de la mudanza, intentó dormirse, mientras que sus pensamientos vagaban por el pasado. Necesitaba tiempo para reflexionar tranquilamente sobre la separación de su celosa expareja, y por ello se fue lejos. Desde la distancia, esperaba solucionar los problemas emocionales que tenía acumulados desde hacía tanto. El piso que encontró n...

Un cuento crepuscular

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VICTORIANO, EL ORGANISTA DE LA CATEDRAL Victoriano bajaba lentamente por la escalera desde el órgano, mientras que sus manos temblaban deslizándose por la barandilla. No era solo por la vejez, aunque sus ochenta y nueve años no se pudieran menospreciar; estaba conmovido por la cita del día siguiente en la que debería entregar su oficio al nuevo organista. Aquel era un tal Valentino que recientemente había salido del conservatorio, a quien el anciano no había tenido el placer de conocer desde antes. Era demasiado joven para que este buen viejo, fiel a la catedral desde los quince años, se fiase de él. Por un lado, necesitaba retirarse, pero por el otro, iba a echar en falta hasta a los gatos vagabundos que maullaban en el umbral, a quienes daba comida cada noche antes de irse a casa. Se miró de reojo las botas reparadas por su amigo, el zapatero ubicado en el casco antiguo, y sonrió: “No me las has hecho bien esta vez, Regino, y te voy a tirar de las orejas”, hablaba ...

Poesía búlgara traducida

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11 poetas búlgaros traducidos al español Hristina Komarevska, Lalka Pavlova, Tatyana Duhlinska, Vladimir Lukov, Spaska Gatseva, Maria Pelovska, Krasimira Atanasova, Rashel Levi, Yordan Krachmarov, Sasho Serafimov, Zdravka Momcheva Poema de Hristina Komarevska *** El verano se fue sin preguntar, entregada, no me di ni cuenta. En el puerto reina paz, como en la catedral vacía. Me aíslo para escuchar las caracolas en la playa escondidas. La brisa sopla, el recuerdo las arropa – la calima reflejada en los ojos. Vendrá luego, tengo esperanza – el veranillo reposado y calmado. Y yo tendré a quien me susurrará mañana, devoción y certidumbre. Poema de Lalka Pavlova: Bendición Admiro la tormenta cuando los cielos furiosos nos atacan, los rayos – el fundido oro – el pan de pita taciturno apuñalan y en pedazos lo arrancan… Y cuando vesánico el viento se lleva de la bandada asustada los nidos de los mirlos entre las hierbas empapadas… Y...